Las tareas de casa dan monedas. Te pides una, la haces y otra persona la valida. Esas monedas te las gastas en los obsequios que han puesto los demás: elegir la peli, desayuno en la cama, una tarde libre. El reparto de siempre, pero jugando. ¿Vives solo? También: te marcas tu rutina y te premias tú.
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Cinco pasos y ya estáis jugando. Un móvil por persona: por tu cuenta, de pareja, con amigos o en familia, hasta seis.
Una persona crea el grupo y las demás entran con un código de seis letras. Nadie más puede. Y si vives solo, vas por tu cuenta.
Un asistente pregunta qué categorías os valen, cuántas tareas caben en el tablón y si se rellena solo. Quien crea el grupo es quien lo ajusta.
El tablón se llena con tareas del catálogo —casi trescientas, cada una con su foto y lo que se tarda—. Pulsas «Para mí» y pasa a ser tuya, o se la encargas a alguien concreto.
La marcas como hecha, con foto si quieres (se borra sola a los quince días). Acepta y cobras, o la rechaza explicando qué ha faltado y vuelve a tus manos. Si nadie dice nada en 24 horas, se da por buena. Por tu cuenta, cobras al momento.
En los obsequios que ofrecen los demás —o en los premios que te pones tú, si vas por tu cuenta—. Al canjear sale un vale que se firma dos veces: quien lo da y quien lo disfruta.
Se rellena con tareas al azar de vuestras categorías, cada ficha dice cuánto se tarda, las que nadie coge caducan a los días que digáis y podéis cambiarlas de golpe dos veces al día.
¿Quieres que la haga alguien en concreto? Se la encargas, con fecha si hace falta. Puede aceptarla o decir que no, y la validas tú, que sabes cómo la querías.
Para quien vive solo: te pones tus tareas, cobras al hacerlas y te canjeas tus propios premios. Y si mañana cambia tu vida, el grupo pasa a pareja, amigos o familia sin perder nada.
Si la montaña de ropa la atacáis juntos, cobráis todos. No todo tiene que ser competir.
Lo que no está en el catálogo: «monta la estantería». Una al día, la pagas tú con 50 monedas y se las lleva quien la haga. Solo la veis los dos.
En familia, los críos juegan con un perfil sin cuenta ni correo, en el móvil de un adulto o en su propia tablet, que se vincula con un código. Se piden tareas y ganan monedas; el visto bueno lo dan los mayores.
Las rutinas de la mañana y de la noche, lavarse los dientes o una limpieza a fondo: la app las cuenta un paso cada vez, en grande, y si quieres te los lee en voz alta. Ideal para peques, útil para todos.
Cuando alguien hace algo, te encarga una tarea, la valida o canjea un premio, te llega el aviso al instante. Y un recordatorio diario, a la hora que elijas.
Solo en pareja o con amigos, opcional y apagada de fábrica. Si la encendéis, queda tras un PIN o la huella y no se asoma por ningún lado.
Español o inglés, claro u oscuro y ocho combinaciones de color. Sin publicidad, sin rastreadores y sin vender los datos de nadie.
Todavía no está en Google Play, así que se instala a mano. Es normal que salga el aviso de «origen desconocido»:
Solo se guarda lo que hace falta para que funcione: la cuenta, las tareas y las monedas. Sin anuncios, sin analítica de terceros y sin venta de datos. Puedes borrar tu cuenta desde la propia app.